Este fic contiene recreación y especulación sobre hechos del pasado. No tiene spoilers. Todos los lugares y personajes pertenecen a G.R.R. Martin excepto los creados por mí.

domingo, 4 de agosto de 2013

Capítulo 2


Fueron acompañados hasta el bosque cercano por algunos hombres de armas. Jorah les indicó que esperan a la entrada, necesitaba intimidad con su esposa después de tanto tiempo. Serana estaba radiante a pesar de la palidez de su rostro tras semanas de encierro voluntario. Su pelo oscuro caía sobre sus hombros y su escote blanco. Él la tomó de la mano para conducirla hacia el interior de la frondosa vegetación.

Llegaron a un claro fresco y luminoso y decidieron establecerse allí para almorzar. Jorah hablaba de temas alegres, no deseaba que Serana tuviera tiempo de pensar en su último aborto. Ella escuchaba con una sonrisa que la hacía muy hermosa. “El sol y el aire te van a sentar de maravilla. Pero debes comer también, estás demasiado delgada.” Serana obedeció y tomó lo que él le ofrecía. El vino le dio color a las mejillas, realzando sus pómulos perfectos.
Terminada la comida, se recostaron bajo un árbol, la cabeza de ella sobre las piernas de él. Tenía los ojos cerrados mientras que Jorah le tocaba el pelo brillante y suave. “Así es como debería ser siempre, ¿verdad? Tú y yo, sin nada de lo que preocuparnos.” Ella respiró profundo y soltó un suspiro. “Tienes razón, como siempre. Perdóname por todos estos meses en los que me he comportado de una manera tan egoísta, sin pensar en ti…” Jorah no se pudo resistir y la besó en la boca. Ella volvió a responder como cuando la besó en el cuarto, aunque esta vez con más pasión. Se acomodó sobre él a horcajadas y dejó que la acariciara por encima del vestido. Jorah metió las manos por debajo de la falda para tocar sus piernas y sus nalgas. Notaba que Serana volvía a ser esa amante excitante que le sorprendió en su noche de bodas. La joven se levantó un poco para facilitar a Jorah entrar en ella y empezó a moverse. “Sabía que tú también estabas deseando esto…”, murmuró él desde el fondo de su garganta con la voz ronca. Ella empezó a dirigir la situación, imponiendo el ritmo. Jorah estaba a punto de estallar de felicidad. Los últimos meses habían sido un infierno sin poder disfrutar de ese cuerpo joven y querido. Algunos de sus hombres frecuentaban prostíbulos, pero él no era así. Quería a su mujer y esperaría a que ella deseara su compañía. Y allí estaba la recompensa a esa espera. Era fiel por naturaleza y le daba igual que lo tomaran por un tonto. Nada era comparable a besar y abrazar a la mujer amada.
            Acaban de terminar de hacer el amor cuando oyeron pasos exageradamente fuertes. Posiblemente era uno de los soldados que los había acompañado y quería dejar claro que se aproximaba para no sorprenderlos en alguna actitud inadecuada. Serana se arregló el vestido y el pelo y se sentó recatadamente. El hombre se aproximó haciendo un gesto con la cabeza. “¿Dais vuestro permiso, señor?” Jorah se lo concedió. “¿Ocurre algo, Kyle?” “Ha llegado este mensaje para vos. Viene de Invernalia.” Jorah tuvo una corazonada: nada bueno podía ser si venía de la casa de la que los Mormont eran vasallos. Sus cuentas y asuntos con los Stark estaban al día, así que debía ser algo más grave y apremiante. Dio las gracias a Kyle y le indicó con un gesto que se fuera. Rompió el sello con el huargo estampado y leyó el texto. Su rostro fue mudando al tiempo que los ojos volaban por las líneas. Serana lo notó. “¿Qué es…?” Él la miró con tristeza. “Los Stark se han unido al señor de Bastión de Tormentas, Robert Baratheon, que ha declarado la guerra al rey Aerys.” Las consecuencias eran claras: Jorah tenía que marchar como banderizo de los Stark. Y a lo mejor no volvía con vida. Al menos se iba con el recuerdo del sabor de su querida Serana.

6 comentarios:

  1. Oh me encanta como escribes esta muy buena la historia gracias

    ResponderEliminar
  2. Recién retomando la relación y ya debe abandonar a su amada....
    Este será otro gran fic!!!... lo presiento... :)
    Xim A Cuerda

    ResponderEliminar
  3. Ya decía yo que todo pintaba demasiado bonito... ahora que todo volvía a marchar bien, tiene que partir a la guerra. Aiss, creo que voy a sufrir mucho con este fic.

    ResponderEliminar
  4. ¡Eso es ir de picnic y lo demás son tontás! Genial! pero ni tiempo para el cigarrito le has dado jamía! ;)

    ResponderEliminar
  5. Jajaja, ni el Martin es tan cruel...

    ResponderEliminar